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CONCIERTO A CINCO VOCES

Estaba la rana cantando debajo del agua.
Cuando la rana se puso a cantar,
vino la mosca y la hizo callar.
CANCIÓN POPULAR.

Era de noche. Todos los animales de la granja dormían. En realidad, casi todos. Debajo del agua, estaba la rana cantando. Pequeñas burbujas subían a la superficie cada vez que croaba. Pero nadie oía a la rana cantante, y la rana sentía que le faltaba algo.
-Tengo una bonita voz –se decía-. Canto una bella melodía. Pero me falta algo.
La rana miró alrededor y vio las piedras del fondo del estanque, las raíces de los nenúfares y los peces que pasaban a su lado indiferente.
-¡Ya sé lo que me falta! –dijo la rana-. ¡Público! ¡Alguien que me oiga cantar y me aplauda! Saldré a cantar fuera.
Y así lo hizo.
-Cro, cro, croo, crocró –cantó emocionada.
Pero nadie aplaudió. Solo una pequeña mosca, que hasta entonces dormitaba junto al río, mandó callar a la rana:
-Zum, zum, zum.
-Cro, cró –respondió la rana.
En aquel momento, la mosca y la rana despertaron al gato.
-Miau, miau, miau –se quejó el gato.
-Zum, zum.
-Cro, cró.
El gato, la mosca y la rana despertaron de su siesta al perro, que inmediatamente se quejó:
-Guau, guau, guau.
-Miau, miau.
-Zum.
-Cro.
Con tanto ruido, era imposible que el gallo no se despertara.
El gallo creyó que ya había llegado el día y que era hora de anunciarlo a los cuatro vientos.
-Quiquiriquíiii –cantó el gallo.
A su canto, se sumó un coro de voces.
-Guau, guau.
-Miau, miau.
-Zum, zum.
-Cro, cro.
Doña Carmen escuchó al gallo y bostezó ruidosamente mientras pensaba: “¿Ya es de día?”. Y, como hacía cada mañana nada más escuchar al gallo, dio siete palmadas para despertar a sus siete hijos.
En ese momento, la rana pensó que le aplaudían. Hizo una reverencia y volvió al fondo del agua pensando: “Estaba equivocada. No solo me hacía falta público. ¡También necesitaba un coro! ¡Oh, qué gran éxito! Mañana por la noche repetiremos el concierto”.
Mientras tanto, en la granja, los hijos de Doña Carmen se asomaron a la ventana y dijeron:
-Estás equivocada, mamá. ¡Aún no es de día!
Y todos –los niños, la madre, el gallo, el perro, el gato y la mosca se volvieron a la cama.