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EL AMO DEL BURROPopular



El burro estaba cansado de trabajar. Durante todo el día se veía obligado a llevar grandes pesos y su viejo amo no sólo lo trataba mal, sino que ni siquiera le daba la comida necesaria.
Un día, el burro y su amo caminaban por un sendero solitario. Habían segado el heno, pero todavía quedaba un prado con la hierba alta y perfumada.
-Detengámonos aquí -dijo el viejo, que iba sentado en su grupa-. Mira cuanta hierba fresca. ¡Aquí puedes comer todo lo que quieras!
Y como el asno no se decidía a entrar en el campo, lo animó diciendo:
-¡Vamos, come! Esta hierba no me cuesta nada. Si comes aquí me ahorrarás el heno en la cuadra.