Galli-Galli.jpg
EL POLLITO ATREVIDO
Irina Tozzola

Había una vez una familia Galli-Galli: un gallo-papá, una mamá-gallina y un hijo pollito.
El pollito era atrevido y muy presumido. Le gustaba mirarse en el espejito de agua del arroyo, le gustaba mirarse en los vidrios de su casa Galli-Galli, en las gafas de su mamá; bueno, le gustaba mirarse en todos lados.
Un día, muy contento con su aspecto de pollito, se subió a la cerca que rodeaba su casita Galli-Galli y se puso a cantar:
-¡Pi, pi, pi, pi! ¡Mirad dónde estoy! ¡Míradme a mí, mirad qué lindo que soy!
El gallo-papá salió corriendo muy asustado de su gallinero y cantó:
-¡Quiquiriquí! ¡Bájate de ahí, picarón! ¡Bájate pronto que puede oírte el halcón!
La mamá-gallina, al oír al gallo-papá, salió corriendo desesperada y cantó con una voz de mucho susto:
—¡Cocorocó! ¡Hijo de mi corazón! ¡Bájate pronto, te lo pido yo, que puede oírte el halcón!
Pero el pollito estaba encantado con su voz de pollito y siguió cantando:
—¡Pi, pi, pi, pi,! ¡Mirad dónde estoy! ¡Estoy aquí! ¡Mirad qué lindo que soy!
El gran halcón cazador que andaba por allí cerca oyó el canto del pollito y quiso saber qué sucedía. Y cuando vio al pollito, dijo:
—¡Qué lindo pollito! ¡Claro que es bonito! ¡Lindo para oír y ver! ¡Y yo… además me lo voy a comer!
¡Y brrruuummmmm cataprrrummmmm! ¡Aterrizó en el corral!
Pero el gallo-papá y la mamá-gallina, ¡brrummmmm cataprrrummmm!, cayeron sobre el gran halcón cazador y pincha que te pincha… ¡lo corrieron a picotazos. ¡Por suerte!
Y el pollito, sin cantar ni pi; muy, pero que muy asustado, se bajó de la cerca despacito, despacito, se puso debajo del ala de su mamá gallina, y dijo entre pucheros:
—¡Perdón, papá; perdón, mamá, pero… era tan bonito cantar! ¡Ay! ¡Qué miedo he pasado! Pero… ¡qué lindo era cantar allí arriba!
Y se puso a llorar y a reír como lloran y ríen los pollitos, y después se secó los ojos con una plumita amarilla y empezó a cantar bajito.
Y los tres, muy contentos, se volvieron a su casa Galli-Galli.