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EL SOMBRERO DE LOS CUENTOS

Este era un sombrero donde vivían cinco cuentos. Los cuentos se encontraban tan a gusto viviendo en el sombrero que llamaron a más cuentos. Esos cuentos llamaron a unos poemas, que eran primos suyos. Y los poemas, a unas adivinanzas de la familia. Y las adivinanzas a unos cómics, porque siempre es bueno reírse.
Y así, se juntaron en el sombrero más de cien historias diferentes.
Estaban tan felices las historias cuando, de pronto, un par de manos cogieron el sombrero. Eran unas manos grandes y fuertes. Eran las manos de un pianista.
El pianista fue a probarse el sombrero y, al voltearlo, los cuentos se le cayeron en las manos.
Los cuentos no se estaban quietos y produjeron un terrible hormigueo al pianista.
Para que se le pasara, no encontró mejor remedio que ponerse a tocar el piano.
Allí, en sus teclas, se fueron quedando todos los cuentos que antes habitaban en el sombrero.
Y allí los recogieron, horas después, dos manos volanderas que se pusieron a tocar una canción. El nuevo intérprete no parecía un experto pianista, pero tocaba con gracia mientras cantaba:”Tapatapón…”
Los cuentos estaban terminando de acomodarse en las nuevas manos cuando estas dejaron de tocar el piano y cogieron un sombrero.
-¡Otra vez en casa! –exclamó un pequeño cuento.
-No te equivoques –le respondió una historia-. Este sombrero es distinto. Es el sombrero de un mago. Créeme. Sé bien de lo que hablo.
Pero la historia no pudo seguir hablando porque el mago, ¡alehop!, lanzó al aire el sombrero y se lo puso en la cabeza.
Después de dar cuatro volteretas, los cuentos aterrizaron allí, en la cabeza, cerca de la nariz. Desde ese lugar pudieron ver cómo el mago sacaba de su túnica un libro. Debía de ser un libro mágico, pues estaba completamente en blanco. Sin embargo, el mago parecía leerlo con gran interés.
Además de mágico, también debía de ser un libro muy antiguo, pues estaba cubierto por una fina capa de polvo.
-¡A… A… A… ACHÍS!
El polvo hizo estornudar al mago. Al hacerlo, los cuentos salieron volando y se esparcieron por todo el libro. El libro que ahora tienes en tus manos, ¿será de verdad un libro mágico?