rey_reina.jpg SE BUSCA PRÍNCIPE O PRINCESA
Erase una vez un niño con ojos de príncipe, pelo de príncipe y manos de príncipe. Daba la casualidad de que realmente era un príncipe. Hijo de los reyes de Primorán. Se llamaba José y lo último que quería ser cuando fuera mayor era rey. Él quería ser… criador de caballos.
Por fortuna, José tenía un hermano con ojos de príncipe, pelo de príncipe y manos de príncipe. Era el príncipe Álvaro. Pero, ¡ay!, Álvaro tampoco quería ser rey cuando fuera mayor. El quería ser… músico.
Por fortuna, los reyes de Primorán aún tenían una hija con ojos de princesa, pelo de princesa y manos de princesa. La princesa Teresa. Pero, ¡ay!, Teresa tampoco quería ser reina de mayor. Ella quería ser… bailarina.
-¿Qué haremos? –dijo el rey.
A la reina entonces se le ocurrió una idea.
-¡Adoptaremos a un príncipe o una princesa! ¡Alguien que realmente quiera reinar en Primorán!
Los reyes pusieron un anuncio ese mismo domingo para buscar al futuro rey o reina.
Recibieron miles, casi millones de cartas. Al parecer, todas las personas de Primorán, menos sus tres hijos, querían reinar.
Los reyes tardaron meses en entrevistar a todas esas personas. A todos hacían la misma pregunta:
-¿Qué harías cuando reines?
Algunos respondían: “Vivir en un gran castillo”. Otros:”Ir en carroza real”. Otros: “Presumir con los amigos”. Uno dijo mirando fijamente al rey: “Intentaré ser como vos, majestad”.
-Este no ha estado mal –dijo el rey.
Pero la reina respondió:
-¡Menudo adulador! Lo ha dicho solo para que lo adoptes a él.
-¿Tú crees? Dijo el rey.
Pero el último día, los reyes encontraron dos candidatos que respondieron exactamente lo mismo: “Cuando reine, intentaré hacer honor a mi nombre”. Y no se llamaban precisamente Angustias o Pánfilo. No, uno era un chico y se llamaba Justo; la otra era una chica y se llamaba Paz.
Nada más acabar las entrevistas con Justo y con Paz, los reyes se miraron contentos y preocupados a la vez.
-¡Son perfectos! –exclamó la reina.
-Sí, pero ¿qué haremos ahora? –dijo el rey-. ¿A cuál de los dos adoptamos? Los dos podrían ser buenos reyes. ¿Qué es más importante: la paz o la justicia?
En ese momento, la reina se asomó a la ventana del palacio y vio cómo Justo y Paz hablaban y se reían, cogidos de la mano.
-¿Sabes? Me parece que no va a haber ningún problema.